La Psiconeuroinmunología

La Psiconeuroinmunologia es una nueva disciplina científica, que se forma a partir de los años 80, apoyada en los descubrimientos de Ader y Cohen de las respuestas inmunitarias condicionadas y que postula la interacción bidireccional entre: el sistema nervioso centra, el sistema endocrino, el sistema inmune y la psique, para explicar la presencia de salud y enfermedad. La Psicoinmunología es el área de aplicación psicológica clínica de las evidencias experimentales obtenidas por la psiconeuroinmunologia.



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LA COVID-19 Y AUTOCUIDADO DESDE LA PSICONEUROINMUNOLOGÍA













Pablo Canelones

La pandemia de la Covid-19, es una enfermedad infecciosa causada por un virus nuevo, del grupo de los coronavirus, el SARS-CoV2, originado en la ciudad china de Wuhan en el año 2019. El virus se contagia a través de las gotículas de saliva que se expulsan al hablar, toser o estornudar, e ingresan por la boca, la nariz o los ojos. Esta enfermedad ha encontrado a los países del mundo desprovistos de un medicamento específico contra el virus. Igualmente las personas carecen de memoria inmunológica ante ese patógeno, que le permita un proceso defensivo rápido y eficiente, por ser un virus nuevo con el que su sistema de defensa no ha tenido contacto previo. La elaboración de un recurso terapéutico y una vacuna tomará tiempo, al igual que, el desarrollo de la memoria inmunológica en las personas que se contagien y logren superarlo.

En este momento son importantes las acciones preventivas. El objetivo central es evitar el contagio y para ello contamos con estrategias diseñadas por los epidemiólogos: como barreras físicas (mascarillas, guantes, anteojos y vestimenta de protección), químicas (desinfectantes, jabones, gel) higiénicas (lavado de manos y superficies contaminadas) y sociales (distanciamiento físico y aislamiento de enfermos) para impedir la propagación y proteger a la población mundial, especialmente a los más vulnerables. Otras acciones van dirigidas a apoyar al sistema inmunológico para que permanezca indemne, para ello, existen recursos bioquímicos y conductuales.

El miedo natural al contagio, a la muerte, el distanciamiento físico, la reclusión obligatoria en casa y la incertidumbre  son fuentes de estrés crónico, que generan una activación fisiológica, caracterizada por un conjunto de manifestaciones, entre ellas: aumento de la frecuencia cardíaca ritmo respiratorio,  metabolismo basal, tensión muscular, colesterol,  glucosa en sangre  y la secreción de sustancias como la adrenalina, noradrenalina y el cortisol, que pueden comprometer la respuesta inmunológica, tal como se ha reportado en la literatura del campo de investigación de la psiconeuroinmunología.
   
A continuación se enumeran algunas sugerencias para apoyar la acción del sistema inmunológico, con base en las variables psicobiológicas relacionadas con el sistema de defensa. Son comportamientos, reportados por investigación científica, dirigidos a disminuir la activación fisiológica del estrés y en consecuencia evitar el compromiso negativo sobre el sistema inmunológico. Están relacionadas con las variables del modelo del espectro del estrés, de Dhabhar y McEwen (1997) que incluyen como resiliencia psicológica y fisiológica, frente al estrés crónico, para minimizar o impedir la desregulación inmune. Son pautas muy sencillas que usted puede realizar  en el lugar donde se encuentre e incorporarlas a su rutina de actividades de autocuidado.

Las recomendaciones son las siguientes:
1.-Realice actividad física de forma moderada y regular. Lo ideal es que lo haga por lo menos 30 minutos, varias veces por semana. Si en la actualidad no lo hace, puede realizarlo en menor tiempo e ir incrementado hasta llegar al tiempo óptimo.

2.-Procure mantener su rutina de sueño. Mantenga su horario de acostarse y despertar, así como el número de horas que dedica dormir, que puede estar entre 6 a 8 horas, que puede variar en función de sus características personales.

3.-Mantenga su rutina de alimentación. Evite los ayunos prolongados, conserve su horario de comidas y la calidad del balance nutricional, ya que el proceso de defensa demanda mucha energía.

4.-Tomar el sol y ver la luz natural. Tome sol al amanecer o por la tarde, unos 20 o 30 minutos. La luz estimula procesos reguladores complejos, o relojes biológicos, mediados por hormonas, neurotransmisores y neuropépidos. Es preventivo de la depresión.

5.-Mantenga activa sus relaciones sociales. Se ha reportado que el apoyo social es un amortiguador del impacto negativo del estrés crónico sobre la respuesta inmune. Durante la cuarentena mantenga contacto telefónico con sus familiares y amigo. La voz de los familiares es equivalente a un abrazo.

6.-Exprese emociones placenteras y displacenteras. El bienestar psicológico no radica en experimentar solo emociones placenteras, sino en la capacidad de identificar, expresar y sustituir cualquier tipo de emoción, la no expresión emocional se puede convertir en un estrés crónico.

7.-Haga respiraciones diafragmáticas. Es recomendable que haga respiraciones diafragmáticas, lentas y profundas varias veces al día, en momentos de reposo. Este tipo de respiración disminuye el estrés, el cortisol y la frecuencia cardíaca, así como la ansiedad y estado de ánimo deprimido.

8.-Practique alguna técnica de relajación muscular. Un número importante de investigaciones han reportado la influencia positiva de la relajación, sobre el estrés, la frecuencia respiratoria, el cortisol y la regulación inmune.

9.-Evitar los pensamientos de anticipaciones catastrofistas. Evite la rumiación de pensamientos catastrofistas sobre situaciones futuras. Cuando sean eventos indeseables de alta probabilidad de ocurrencia, elabore un plan de acción para hacerle frente, en el caso de presentarse el peor escenario, para elevar la sensación de control.

Todos estos comportamientos incorporados dentro de su rutina de autocuidado van a coadyuvar con la regulación del sistema inmunológico, por vía de disminuir la activacón del estrés, pero no hay reportes de su valor curativo frente a una infección por el SARS-CoV2.

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LOS PACIENTES EXCEPCIONALES DE BERNIE SIEGEL














Pablo Canelones


El Dr. Bernie Siegel, nació en Nueva York en 1932, médico cirujano general y pediátrico, docente universitario. Se interesó en la observación de las características de personas con cáncer, que gestionaban adecuadamente el impacto emocional del diagnóstico y los tratamientos oncológicos. Esas cualidades las englobó en el concepto del paciente excepcional, que publicó en el año 1986, en su libro Amor, medicina milagrosa que se convirtió en best-seller mundial de la autoayuda y la New Age. En esa publicación establecía una relación directa entre las características del paciente excepcional, el fortalecimiento del sistema inmunológico y la superación del cáncer. Sus afirmaciones estaban fundamentadas básicamente en su experiencia con las personas atendidas en su práctica privada y en su programa de apoyo psicosocial: Pacientes excepcionales con cáncer (PEC) patrocinado por la fundación Siegel desde 1978.

Bernie Siegel, no realizó ningún protocolo de investigación controlado para apoyar sus afirmaciones. Las investigaciones de Spiegel y Fawzy en los años 80 sobre la influencia de los programas psicosociales en la remisión del cáncer parecían apoyarlas, pero las investigaciones posteriores con mayor rigor metodológico no han logrado establecer la influencia directa, significativa, entre las características de personalidad ni de programas de apoyo psicosociales en la remisión del cáncer. No obstante, las cualidades personales de los pacientes excepcionales que observó Siegel, son similares a las reportadas como empoderamiento ante la enfermedad, que las investigaciones han relacionado con aumento de la calidad de vida y con adhesión al tratamiento. En consecuencia puede actuar como factor adyuvante en el proceso de remisión, se podría decir, que son condiciones necesarias pero no suficientes para que se produzca la remisión. Las características que Bernie Siegel observó en los pacientes excepcionales fueron las siguientes:

1.-Estaban dispuestos a elegir
Aprendían de los demás pero no dejaban que nadie decidiera por ellos. "estaban dispuestos a experimentar cosas nuevas", querían decidir y aprender de sus experiencias.

2.-Asumían responsabilidades
Se concentraban en lo que eran capaces de hacer, no tenían miedo al fracaso, estaban dispuestos a aprender de las frustraciones y adversidades, para salir fortalecidos y probar otras opciones.

3.-Tenían sentido de humor
Conservaban su sentido del humor, incluso en medio de la adversidad. Como forma de liberación de contenidos inconscientes perturbadores, pero no como un mecanismo de evasión de la realidad.

4.-Querían participar y entender
Se consideraban parte del equipo de tratamiento y no un ser sumiso, paciente o víctima de las circunstancias. Deseaban participar activamente en las decisiones, con el conocimiento adecuado que le proporcionara su médico.

5.-Querían conservar su identidad personal  
No se consideraban “pacientes” o “cancerosos” o “pacientes oncológicos” sino una persona con nombre y apellido, que tiene un diagnóstico de cáncer de un tipo específico.

6.-Asumieron la enfermedad como un reto
Ser excepcional también significa decir: "quiero saber lo que me pasa; quiero tomarlo como un reto; quiero sanar" y preguntarse ¿Cómo puedo hacer para colaborar con mi recuperación? ¿Cuáles son los recursos disponibles para hacer frente al diagnóstico?

7.-Conservaron su poder personal
La clave de las personas excepcionales es que conservan su poder personal, identidad y autonomía.

Todas estas características pueden ser adquiridas y desarrolladas fácilmente por las personas que se enfrentan a una enfermedad de riesgo, con la ayuda de un profesional de la psicología. Para hacer frente al impacto emocional del diagnóstico y tener elementos de control en el proceso de recuperación. 


Referencias bibliográficas

Siegel, B. (1995). Amor, medicina milagrosa. Madrid: Editorial Espasa Calpe.
Siegel, B. (1995). Cómo vivir día a día: guía para la vida, el amor y la salud. Barcelona: Editorial Urano. (pp.101-107)

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IMPORTANCIA DE LOS OBJETIVOS PERSONALES






















Pablo Canelones


Los objetivos personales son motivos materiales o simbólicos, que impulsan y dirigen el comportamiento. Se deben objetivar para que adquieran concreción, es decir, hacerlos perceptibles para quien los desea y para el entorno. Se debe procurar describirlos en detalle, por lo menos, dentro de las dimensiones de tiempo, espacio y persona. La claridad de los objetivos aumenta la probabilidad de lograrlos, bien sea, con los recursos propios o con el aporte de otras personas. Plantearse objetivos de vida trae una serie de beneficios, los más importantes son los siguientes:

1.-Actuar con propósito
Permite orientar el comportamiento y organizar la rutina de actividades diarias, semanales, mensuales y anuales, ordinarias y extraordinarias, en función de los objetivos planteados y gratificarse por los logros o el avance.

2.-Darle sentido al acontecer diario
La claridad de los objetivos permite generar un hilo conductor a la existencia y darle sentido a los éxitos y las frustraciones. Facilita evaluar la adecuación de los medios utilizados para el logro de los objetivos.

3.-Aumentar la tolerancia a la frustración
Permite reponerse con mayor facilidad ante la adversidad. Encarar la situación planteada, para salvar los obstáculos e ir en búsqueda de aquello que se tiene definido o reestructurar medios y objetivos.

4.-Mantener la energía motivacional
Los objetivos de vida están fundamentados en el deseo personal, en consecuencia mantienen el nivel de motivación y el tono afectivo estimulante, que le acompaña aún en situaciones adversas. 

5.-Estimular los procesos cognitivos
El planteamiento de objetivos estimula el uso de funciones cognitivas complejas, tales como: el conocimiento, la comprensión, el análisis, la síntesis y la evaluación.    

6.-Otorga resistencia al estrés
El actuar con propósito implica la incorporación de las tres cualidades de las personas resistentes al estrés: la sensación de control de su propia vida, el compromiso con los objetivos personales, individuales o colectivos y la transformación de dificultades en retos a superar. 

7.-Aumentar el compromiso con la vida
La claridad de objetivos y el plan de actividades para lograrlos, estimula también las rutinas de cuidado personal, relacionadas con la preservación de la salud, tales como: alimentación, sueño, descanso y relaciones sociales.

8.-Aumentar la longevidad
Existen reportes de investigaciones, con diferentes grupos poblacionales, que establecen una relación directa entre la existencia de objetivos personales y el aumento de la longevidad en adultos mayores.

En conclusión, la actitud de esperar, lo que le depare la vida, le coloca en una situación de espectador pasivo de su propia existencia. Conviértase en agente constructor de su vida. Céntrese en sus deseos, conviertalos en objetivos de vida, actúe conscientemente, en forma individual y colectiva, para vivir más y mejor.


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APOYO PSICOLÓGICO A LAS PERSONAS CON CÁNCER

En el micro de Saber Vivir, de la periodista Martha Palma Troconis, que se transmitía por el canal Globovisión. Hago un resumen del impacto del diagnóstico del cáncer, los comportamientos típicos como respuesta automática ante la enfermedad y la importancia del apoyo psicológico, junto con la cirugía, quimioterapia, radioterapia o inmunoterapia. 

NOMBRAR AL CÁNCER PARA NATURALIZARLO

En España, cada año más de 275.000 personas se enfrentan a la palabra cáncer. Expresión que ha sido cargada socialmente con una significación tan negativa que muchas personas ni la nombran, prefieren utilizar eufemismos para referirse a ella y de esta forma establecer distancia con la parte negativa de su significado. Sin embargo, el hecho de nombrarla genera una sensación de control y al pronunciarla se va haciendo cotidiana, es decir, se va naturalizando. Esta y otras experiencias sobre el cáncer, nos relatan un grupo de personas con cáncer en el vídeo elaborado por la Asociación Española contar el Cáncer. 



DESDRAMATIZAR EL CÁNCER ES UNA TAREA DE TODOS

Comparto con ustedes un vídeo muy hermoso realizado en el año 2012, por la compañía La Fabrica Naranja y dirigido por Paloma Zapata, con la actuación de niños, niñas, profesionales y voluntarios de la planta de Oncología del hospital universitario materno-infantil Sant Joan de Déu, de Barcelona, España. Su objetivo es desdramatizar el cáncer infantil y apoyar la idea de no paralizar la vida personal ni familiar por la presencia del diagnóstico y sus tratamientos. Hay que seguir disfrutando del ahora, jugar, cantar y especialmente soñar.
Pablo Canelones

SEGUIREMOS Macaco - Niños de Oncología de Sant Joan de Deu from La Fabrica Naranja on Vimeo.

LA NAVIDAD, LA FIESTA DE LA LUZ

























Pablo Canelones


La Navidad, en términos eclesiásticos es la fiesta religiosa creada en el siglo V para conmemorar el nacimiento de Jesucristo. En términos mundanos es una fiesta arraigada en un conjunto de tradiciones ancestrales como: la adoración del fuego y el sol, que en Roma se retomó como el “Sol invicto” y las Saturnales, que eran fiestas paganas que celebraban los romanos en honor a Saturno. Del 17 al 23 de diciembre, durante el solsticio de invierno, los campesinos y esclavos romanos visitaban a sus familiares y amigos, intercambiaban regalos y celebraban grandes banquetes. Durante las fiestas, los esclavos y sirvientes estaban eximidos de sus labores y podían vestir con prendas parecidas a las de sus señores. Algunos de los símbolos relacionados con esta festividad son: vínculo, prosperidad, abundancia, pertenencia, vida, inicio y fin de ciclos vitales y astronómicos.

La Navidad es una manifestación cultural compleja, que se ha celebrado durante siglos en todo el mundo, con aportes materiales y simbólicos de cada país. Se han agregado comportamientos tradicionales e ideas de contenidos sagrados y desacralizados, acompañados de un componente emocional importante. La reminiscencia inconsciente más primitiva ligada a esta fiesta es la pertenencia al grupo humano que se reunía alrededor de la hoguera. En ese lugar se conservaba el fuego, como representación del sol, que servía para rituales mágicos y para transformar los alimentos de toda la comunidad. De esa experiencia de cálida proximidad derivó la idea del hogar, es decir, del grupo humano vinculado afectivamente que comparte bienes, usos y costumbres. También de allí la importancia de los platos tradicionales en la mesa navideña, porque son expresión de identidad, pertenencia y afecto.

Aunque la manifestación afectiva predominante es el disfrute, también se expresan emociones displacenteras. Una de ellas es la nostalgia, esa tristeza dolorosa, profunda, intensa pero sosegada, que emerge de nuestro mundo interior, asociada a múltiples motivos, entre ellos al desgarro de la relación cotidiana por la separación inevitable y absoluta de la muerte. Por la pérdida del contacto directo con familiares y amigos. Por la pérdida del disfrute de los espacios conocidos y etapas gratificantes pasadas o por estar lejos de la casa materna o de la patria, que es la casa grande. Es la tristeza con dolor agudo, expansivo, que altera la respiración y llega a la garganta con una agitación que se expresa en un llanto sublime, relajante, reparador. Expresión que se cierra con un suspiro de renovación, de calma y aceptación, con una nueva esperanza.

La Navidad, como celebración del fuego, del Sol Invicto, de Saturno y del nacimiento de Jesucristo es la fiesta de la vida, el amor y la esperanza. Es la exaltación de los valores compartidos, que transforman la cocina o cualquier espacio en una iglesia, cuando hay tres personas reunidas que actúan  en nombre de los valores humanos trascendentes. Es el momento del encuentro nutritivo de disfrutar de la exquisita diversidad de sabores del intercambio afectivo. Es la oportunidad de sentir la presencia a los ausentes que siempre habitarán dentro de nosotros. Es el momento de celebrar la vida que tenemos ahora y que se manifiesta en: nuestra respiración que nos inspira, en el movimiento que nos acerca y la sensibilidad que nos estimula. El amor nos da la esperanza de cambiar hasta la propia mortalidad, porque trascenderemos en el recuerdo de quienes nos aman y seguiremos celebrando junto a ellos una nueva forma de estar en Navidad.         



PENSAMIENTO PSICOSOMÁTICO DE MANUEL BARROSO












Pablo Canelones

Manuel Barroso, nació en Caracas, Venezuela, el 1 de enero de 1930, descendiente de isleños, estudió en el seminario de Santa Rosa, en Caracas y se unió a la congregación de los jesuitas, quienes lo enviaron a San Sebastián, España, en el año de 1970, allí se graduó de psicólogo y posteriormente se doctoró en Psicología, en la Universidad Loyola, en Chicago, Estados Unidos. Se separó de los jesuitas y se dedicó al ejercicio clínico y a la consultoría organizacional. Paralelamente ha ejercido la docencia en la Universidad Católica Andrés Bello, en donde se desempeñó como titular de las cátedras de Psicología de la Personalidad y Psicología Clínica. Llegó a desempeñar el cargo de Director de la Escuela de Psicología. Ha sido profesor invitado de la Universidad Simón Bolívar de Venezuela y de la Universidad de Monterrey, en México. Es autor de más de ocho libros, entre ellos: Autoestima: Ecología o Catástrofe (1987), Autoestima del venezolano: democracia o marginalidad (1997), Crisis: la cultura del subdesarrollo (1997), La experiencia de la familia (1999), Meditaciones gerenciales (1999), Autoestima y ecología para niños (2001), Democracia en el tercer milenio (2003)
De su primer libro Autoestima: Ecología o Catástrofe, es el texto referido a la visión de integración de lo psicológico y lo somático como una unidad.

“…Para vivir disponemos de un cuerpo maravillosamente organizado, con venas, arterias, vasos y toda una red de canales invisibles encargados de transportar energía y vida a todos los órganos, estratégicamente situados, para producir bienestar y totalidad. Los órganos se relacionan con músculos, tejidos, células, en íntimo contacto y con sentido propio, a través de la autoestima, la energía fundamental de cada quien. Por otro lado, el cuerpo ha estado en todo momento momento orientado hacia el desarrollo y el crecimiento, con sus recursos propios, flexibilidad y agilidad para adaptarse a las condiciones de vida más insólitas, poseyendo además, desde su mismo comienzo, sistemas de limpieza, alarma, protección, prevención, anticipación, relacionado todo con la efectividad, seguridad, integridad y totalidad de todos los procesos fundamentales.

Por ejemplo, el sistema neurolinfático cumple con la misión muy específica de limpieza del organismo. Dentro del torrente sanguíneo, existen mecanismos de purificación, que expelen y atacan cualquier ser extraño y nocivo del organismo, creando reacciones, anticuerpos que se encargan de mantener activos los procesos de vida. Y si hablamos de recursos creativos de recuperación y curación espontáneos y hasta milagrosos, nos llenamos de respeto y admiración hacia nuestro propio cuerpo, al apreciar la complejidad y precisión de los mismos. Es mucho lo que el organismo posee para estar bien. Cada estructura del cuerpo tiene su propio ritmo de transformación y cambio: el forro del estómago se renueva cada semana, la piel se cambia en un mes, el hígado se regenera en seis semanas, la sangre en un año. Cada cinco años, nuestro cuerpo, hasta el más insignificante átomo, se renueva totalmente. Nuestro cuerpo cambia, crece, se desarrolla y se enriquece, sólo cuando existe el contacto que proporciona la autoestima. Desde el átomo al organismo, a la persona, la necesidad que sobresale es la del contacto…”

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Referencia

APOYO SOCIAL, VÍNCULO, AMOR Y RESPUESTA INMUNE













Pablo Canelones

El apoyo social se puede definir como lo hace Lin y col: provisiones instrumentales y/o expresivas, reales o percibidas, aportadas por la comunidad, redes sociales y amigos íntimos (1). Los vínculos afectivos con los otros significativos son una necesidad para la supervivencia. René Spits reportó la muerte de niños en orfanatos, con depresión anaclítica y la relacionó con la pérdida del vínculo afectivo con la madre. En la actualidad el enfoque de la psiconeuroinmunologia ha generado evidencias con valor explicativo. Los protocolos de investigación con primates separados de sus madres han demostrado: disminución significativa de la supervivencia, alteraciones inmunológicas (2), proporciones significativamente bajas  de células CD8 y menor actividad de las células NK. Estas variaciones se mantuvieron aún después del regreso con sus madres (3).

El apoyo social también se ha identificado como una variable capaz de predecir los niveles de esperanza reportados por mujeres con diagnóstico de cáncer de mama (4), así mismo, se ha demostrado que el apoyo psicosocial puede producir cambios positivos tanto a nivel psicológico, como en la respuesta inmunológica (5, 6, 7, 8). Los trabajos clásicos de Spiegel, y Fawzy, sobre la influencia del apoyo psicosocial en la evolución de las personas con cáncer (9,10) reportaron aumento significativo de la supervivencia y modificaciones en el sistema inmunológico de las personas que recibieron apoyo psicoterapéutico. Aunque el aumento de la supervivencia no ha sido concluyente, la mejoría de la calidad de vida se ha confirmado. En esa línea, nuestra experiencia con mujeres con cáncer de mama mostró que la intervención psicosocial: mejoró la calidad de vida, disminuyó la ansiedad y la depresión que frecuentemente afectan a las personas con esta enfermedad (11). 
En Venezuela, el año 1995 iniciamos el primer protocolo de investigación con el enfoque de la psiconeuroinmunología, en la Isla de Coche (12). Trabajamos con niños con asma, a quienes se les incorporó a un programa de apoyo psicosocial en grupo, con técnicas psicológicas y psicoeducativas, adicional a su tratamiento médico. Al final del programa mostraron: disminución significativa del número de crisis asmáticas, menor consumo de medicamentos y cambio de la respuesta inmune típicamente relacionada con el asma. Las evidencias clínicas y experimentales demuestran que el apoyo social fortalece el vínculo entre las personas, genera esperanza y aumenta la probabilidad del cambio, que puede expresarse en el ámbito, social, individual, orgánico y molecular.

El amor es la cualidad humana que soporta al apoyo social. Esta emoción fue excluida  de la medicina científica desde los tiempos de Claude Bernald. En la actualidad se ha incorporado como recurso terapéutico adyuvante, gracias al desarrollo del instrumental metodológico de la psicología científica. En este sentido el Dr. Dean Ornish, cirujano cardiovascular de la Universidad de California, diseñó un programa psicosocial, con el que pudo revertir la aterosclerosis coronaria severa, mediante el cambio del estilo de vida y publicó sus hallazgos en la revista Lancet. (13) El programa in extenso lo publicó en un libro titulado “Programa para revertir la enfermedad cardíaca”, dentro de sus objetivos se encuentra: “…enseñarles, cómo ofrecer y recibir con más plenitud los sentimientos de amor”. Igualmente Bernard Siegel, pediatra y cirujano norteamericano,  publicó un libro titulado "Amor Medicina Milagrosa", en donde afirma “…Estimo además que toda curación está relacionada con la aptitud para dar y aceptar amor incondicional…” (14). El apoyo social no es suficiente para curar algunas enfermedades, pero es una variable moduladora necesaria para el proceso de curación. 

Referencias:
  1. Lin, N., Ensel, W. (1984). Depression mobility and its social ecology: The role of  life events and social supports
  2. Lewis, M., Gluck, J., Petitto, J., Hensley, L., Ozer, H. (2000). Early social deprivation in nonhuman primates: long-term effects on survival and cell-mediated immunity. Biol Psychiatry, 47, 119-26.
  3. Lubach GR, Coe CL, Ershler WB. (1995) Effects of early rearing environment on immune responses of infant rhesus monkeys. Brain Behav Immun. (1):31-46.
  4. Denewer, A., Farouk, O., Mostafa, W., Elshamy, K. (2011). Social support and hope among egyptian women with breast cancer after mastectomy. Breast Cancer (Auckl). 5, 93-103.
  5. Rook KS. (1987) Social support versus companionship: effects on life stress, loneliness, and evaluations by others. J Pers Soc Psychol. (6):1132-47.
  6. Hobfoll SE, Walfisch S. (1984) Coping with a threat to life: a longitudinal study of self-concept, social support, and psychological distress. Am J Community Psychol. (1):87-100
  7. Jou YH, Fukada H. (1997) Stress and social support in mental and physical health of Chinese students in Japan. Psychol Rep. 81:1303-12.
  8. Llabre MM, Hadi F. (1997) Social support and psychological distress in Kuwaiti boys and girls exposed to the Gulf crisis. J Clin Child Psychol. (3):247-55.
  9. Spiegel D, Kraemer H, Bloom JR, Gottheil D. (1989). Effect of psychosocial treatment on survival in patients with metastatic breast cancer. Lancet, 2, 88-90. 
  10. Fawzy, F., Fawzy, N., Hyun, C., Elashoff, R., Guthrie, D., Fahey, J., Morton, D. (1993). Malignant melanoma. Effects of an early structured psychiatric intervention, coping, and affective state on recurrence and survival 6 years later. Arch Gen Psychiatry. 50, 681-9.
  11. Pocino, M., Luna, G., Canelones, P.,Mendoza., Romero, G., Palacios, L., Rivas, L., Castés, M. (2007) Relevancia de la intervención psicosocial en pacientes con cáncer de mama. Psicooncología, 4, 59-73.
  12. Castés, M., Hagel, I.,Palenque, M., Canelones, P., Corao A., Lynch, NR. (1999) Immunological changes associated with clinical improvement of asthmatic children subjected to psychosocial intervention. Brain Behav Immun 13 (1):1-13.
  13. Ornish, D. (1990). Recuperar el colrazón. Buenos Aires, Argentina: Javier Vergara Editor.
  14. Siegel, B. (1998). Amor, medicina milagrosa. Edit. Espasa Calpe, Madrid, España.

SER VIEJO, SIN EUFEMISMOS NI MINIMIZACIÓN













Ser viejo, de la vejez prolongada debe ser un privilegio individual y social








Pablo Canelones


El contenido de toda comunicación está compuesto por lo que se dice en forma explícita o implícita y por lo que se omite o minimiza, por considerarse inadecuado, desagradable u ofensivo. Cuando las personas se ven obligadas a hablar sobre temas que le generan rechazo, temor o vergüenza, usan eufemismos y diminutivos. El eufemismo es una expresión suave o decorosa de alguna idea cuya verbalización sería dura o malsonante. Por otra parte, una de las funciones del diminutivo es minimizar el impacto enojoso de la idea. Existen eufemismos y diminutivos para las excreciones y secreciones humanas, la muerte, las enfermedades, los desechos, los malos olores, algunas partes del cuerpo, el viejo, la vejez y para cualquier otro tema que la sociedad considere escabroso. 

De esta forma, cuando alguien tiene que referirse a la muerte, en vez de nombrarla, dice “El se fue” o “pasó de plano”. Para decir que alguien está enfermo y muy delicado, dice: “está muy enfermito y muy delicadito”. Para referirse a los genitales, dice “sus partes”, “aquello”, o “su intimidad”. Pero igual de duro, malsonante u ofensivo se considera el tema de la vejez, y generalmente se hace referencia a ella como: “la juventud prolongada” o “abuelitos” (aunque no tengan ni hijos ni nietos) y cuando ya es irremediable catalogar a alguien como viejo se dice “El es un viejito”, “Ella está viejita” o “es una doñita”. Estos eufemismos y diminutivos usados para referirse a los viejos, ponen de manifiesto el rechazo y los prejuicios sociales hacia la etapa de la vejez.

Ante la carga negativa de la palabra “viejo o vieja” la Organización Mundial de la Salud, ha acuñado el término técnico de “adulto mayor” para referirse a la etapa del envejecimiento humano, que se inicia a los 60 años de edad. Sin embargo, el cambio de nombre sin la modificación de la actitud negativa subyacente, no dejará de ser más que un simple nominalismo. El nuevo término llegará a ser igualmente peyorativo, si se sigue pensando en la vejez como una etapa caracterizada únicamente por síntomas de diferentes patologías. Si se define la etapa en función de la modificación de las cualidades motoras, sexuales, intelectuales, sociales y económicas, que generan una visión estereotipada del viejo como: dependiente, torpe, deteriorado, terco, improductivo, aislado e irrelevante. 

Los prejuicios negativos impiden ver que la vejez también es una etapa de realizaciones personales en diferentes áreas y con importante poder de transformación social. Por ejemplo: el Imperio Romano creó una estructura para regular y legislar que llamó el Senado porque estaba integrado por personas seniles. La victoria de los aliados en la Segunda Guerra Mundial fue organizada por tres líderes viejos, Roosevelt con 63 años, era el menor y el mayor Churchill con 71 años. En el campo de las letras Cervantes escribió la segunda parte del “Quijote” a los 68 años, Benjamín Franklin inventó los anteojos bifocales a los 78 años, Freud escribió “análisis terminable e interminable”  a los 81 años, José Saramago publicó su “Ensayo sobre la ceguera” a los 73 años. El Dr. J. Convit, estuvo al frente del Instituto de Biomedicina hasta los 100 años. A estos pocos ejemplos, debemos agregar los millones de viejos que son trabajadores, o son responsables del hogar, cuidadores de familiares o amorosos guías de los niños de la casa.  
    
Debemos rescatar la noble cualidad de la palabra viejo o adulto mayor, para hacer referencia al último período del desarrollo humano, que se inicia a los 60 años, junto al proceso de envejecimiento, de duración variable y que culmina con la muerte. Envejecer no es una indignidad, es un privilegio individual y social, porque implica un largo recorrido no menor de 60 años, de experiencias vitales y realizaciones. Es una etapa cualitativamente diferente, ni peor ni mejor que la niñez, adolescencia o adultez, ya que todas tienen sus ganancias y pérdidas. El viejo transita por un período lleno de dificultades, riesgos de enfermedades e inhabilitación, pero también de nuevas oportunidades de aprendizaje y desarrollo. Superar los prejuicios y eufemismos implica reconocerse y presentarse como un ciudadano en la etapa de vejez, sujeto de derechos, incluso de privilegios sociales por las necesidades propias de la etapa, y por el aporte dado al desarrollo de la sociedad.