La Psiconeuroinmunología

La Psiconeuroinmunologia es una nueva disciplina científica, que se forma a partir de los años 80, apoyada en los descubrimientos de Ader y Cohen de las respuestas inmunitarias condicionadas y que postula la interacción bidireccional entre: el sistema nervioso centra, el sistema endocrino, el sistema inmune y la psique, para explicar la presencia de salud y enfermedad. La Psicoinmunología es el área de aplicación psicológica clínica de las evidencias experimentales obtenidas por la psiconeuroinmunologia.



PENSAMIENTO DE JOSE LUIS VETHENCOURT

























Pablo Canelones

El pensamiento de hoy lo encontramos en la figura del Dr. José Luis Vethencourt (1924 - 2008), venezolano nacido en Trujillo, médico, psiquiatra y psicoterapeuta, profesor de varias generaciones de médicos y de otros profesionales en el área de la criminología. Intelectual con fecunda producción sobre la familia venezolana, temas de criminalística, y sobre la expresión corporal del sufrimiento psicológico, en su mayoría inéditos. Es considerado uno de los representantes de la Medicina Antropológica en Venezuela, de su libro “Lo psicológico y la Enfermedad” distinguido con el Premio Municipal de Prosa de Caracas en los años 60 encontramos una reflexión sobre el acercamiento a la persona que padece y la prudencia necesaria de la interpretación que hacemos de su enfermedad  “…Las tres célebres preguntas que según Victor Von Weizsacker debe plantearse todo médico ante toda enfermedad son: 1) ¿Por qué en este momento? 2) ¿Por qué en este órgano? 3) ¿Por qué de esta manera? Estas tres preguntas pueden ser respondidas en unos casos desde los secretos existenciales y los recovecos psicológicos del enfermo o pueden también ser respondidas en otros casos desde la dinámica propiamente material de una “enfermedad” cuyo origen radica verdaderamente en un trastorno celular o en un disturbio intercelular. Ambas posibilidades son válidas…”


También le puede interesar en este blog:
1.-Aspectos psicológicos del asma
2.-La psiconeuroinmunología, un enfoque de la salud y enfermedad
3.-Consulta psicológica y psicoterapeutica presencial y a distancia
4.-Pensamiento de Fernando Risquez


PSICOTERAPIA PARA LA PERSONA CON GLAUCOMA










Pablo A. Canelones B

El glaucoma en la actualidad es la segunda causa de pérdida de la visión en el mundo. Los tratamientos médicos y quirúrgicos convencionales, no logran evitar en todos los casos la progresión de la neuropatía óptica característica de esta afección.

El glaucoma es una enfermedad degenerativa del nervio óptico por aumento de la presión intraocular. Su inicio es asintomático, se puede presentar progresivamente estrechamiento del campo visual periférico y otras alteraciones visuales leves. Aunque se desconoce la causa, tradicionalmente se han reportado los factores mecánicos y vasculares en la etiopatogenia de la enfermedad, y estudios recientes han dado a conocer la existencia de otras variables relacionadas con la neuropatía óptica del glaucoma, entre ellas: las genéticas, las bioquímicas y las inmunológicas. Igualmente se ha reportado que el estrés fisiológico y psicosocial puede influir en el aumento de la tensión intraocular. (1)

La psicoterapia para la persona con glaucoma, orientada al control de la activación fisiológica del estrés, podría ser un recurso adyuvante en el tratamiento de esta enfermedad. Así lo apoya un estudio reciente realizado por los investigadores: Bertelmann y Strempel, del Departamento de Oftalmología de la Universidad de Philipps en Merburg, Alemania. Trabajaron con una muestra de 41 personas con glaucoma primario de ángulo abierto, con un modelo experimental prospectivo aleatorizado. Se asignaron a las personas por azar a dos grupos, ambos recibieron la terapéutica habitual y a uno de ellos adicionalmente se le hacía escuchar por audífonos, 30 minutos de música relajante. Luego del tratamiento observaron: diferencias significativas en la agudeza visual corregida, presión intraocular diaria, y estado mental. Estas diferencias no se observaron a largo plazo. (2)

Igualmente para la psicoterapia de la persona con glaucoma, se cuenta con una serie de técnicas efectivas, de acuerdo con una revisión realizada por los autores en el año 2015, reportaron: que el entrenamiento autógeno, la hipnosis y la terapia con música pueden impactar significativamente la presión intraocular, la perfusión ocular, y el estado general de los pacientes que sufren de glaucoma. (3) Estas técnicas se unen a las de relajación ocular e imaginación guiada que ya habían sido reportadas por Kaluza G en 1995 (4)

Los investigadores están de acuerdo en afirmar que todas estas opciones terapéuticas adyuvantes son relativamente económicas. La persona que posee el entrenamiento la puede realizar en casi en todas partes y en cualquier momento que la requiera, y no posee efectos secundarios conocidos, pueden ser técnicas adicionales útiles en el encuadre general para el tratamiento de los pacientes con glaucoma. Sin embargo, al igual que todos los recursos complementarios, no son sustitutivos de la atención médica, por lo que se deben realizar exámenes regulares con el oftalmólogo.

Referencias 
(1) Kaluza G, Strempel I, Maurer H. Stress reactivity of intraocular pressure after relaxation training in open-angle glaucoma patients. J Behav Med. 1996 Dec;19(6):587-98
(2) Bertelmann T, Strempel I. Short-term effects of relaxation music on patints suffering from primary open-angle glaucoma. Clinical ophthalmology 2015 22 oct; 9: 1981-8.
(3) Bertelmann T, Strempel I. Self-relaxation techniques for glaucoma patints, significance for autogenic training, hipnosis and music  Therapy. Der Ophthalmologe. 2015
(4) Kaluza G, Strempel I. Effects of self-relaxation methods and visual imagery on IOP in patients with open-angle glaucoma. Ophthalmologica. 1995;209(3):122-8.



También le puede interesar en este blog:
1.-Consulta psicológica y psicoterapeutica presencial y a distancia
2.-La psiconeuroinmunolgia en la medicina del siglo XXI
3.-Elementos de la psicoterapia para las personas con cáncer
4.-Aspectos psicológicos del asma


LAS CÉLULAS CANCEROSAS NO SON MALIGNAS. SON ATÍPICAS























Pablo Canelones

En las primeras etapas del proceso civilizatorio, los fenómenos naturales como: la enfermedad, la fertilidad y la muerte, eran realidades misteriosas. Las explicaciones y recursos terapéuticos eran basados en especulaciones sobrenaturales y religiosas. Los actores legítimos del proceso de curación han sido los curanderos, chamanes, sacerdotes y posteriormente los médicos. La secularización de la actividad médica ha sido un proceso difícil, lento y sostenido. Aunque en la actualidad se ha sustituido la mayor parte de la nomenclatura en función de las ciencias básicas, todavía persisten algunos términos con una significación cultural diferente al aspecto técnico que denota.

Uno de esos términos es el adjetivo maligno. La palabra maligno de acuerdo al diccionario de la RAE, es un adjetivo que proviene del latín malignus, que significa propenso a pensar u obrar mal. De índole perniciosa. En medicina dicho de una lesión o una enfermedad, y especialmente de un tumor canceroso: Que evoluciona de un modo desfavorable. En su cuarta acepción se refiere al diablo (príncipe de los ángeles rebelados) El maligno.

Desde la Edad Media, la cultura occidental judeocristiana partía de una serie de supuestos  fundamentales con relación a la enfermedad: se consideró producto del pecado, se relacionaba con el mal, y conducía potencialmente a la muerte, que era el pago del pecado. Todas las enfermedades eran malignas porque procedían de las fuentes del demonio a través del pecado. La salud, como todo lo bueno, provenía de Dios y era un estado de gracia o salvación. Quienes trabajaban con enfermos debían lidiar con las alteraciones corporales y el enfrentamiento entre: el bien y el mal, lo benigno y lo maligno, la gracia y la desgracia, la condenación o la salvación. Estos supuestos se impusieron incluso con la fuerza de las leyes y las armas. Y se encuentra vigente todavía, con más o menos fuerza, en el imaginario colectivo.
   
En el siglo XVII el médico, químico y filósofo naturalista Joahn Baptist van Helmont, en su obra “Ortus Medicinae” hablaba del origen de las enfermedades y la atribuía a invisibles orígenes de malignidad llamados por una idea morbosa, que se fijaban al “espíritu vital” como semillas. La curación representaba la expulsión de la idea morbosa y la purificación del espíritu vital. Introdujo las medicinas químicas y decía que actuaban en forma efectiva sobre el espíritu vital central, residente en el estómago. La explicación era muy aceptable para la época, pero el uso de la terapéutica química motivó su enjuiciamiento por el Tribunal de la Inquisición española de Holanda, por considerar que corrompía la Naturaleza con el uso de la química, contentiva de fuerzas magnéticas y diabólicas.

El médico y anatomista inglés Thomas Willis publicó en 1664 su obra fundamental descriptiva de la anatomía cerebral, con la que superó la visión que existía hasta el momento y fue considerado hasta el siglo XIX como clásico de la medicina y hasta nuestros días vigentes la descripción de los seis primeros pares craneales, así como una estructura que lleva su nombre. No obstante en su obra hablaba de categorías como los espíritus vitales y decía que se formaban en la materia gris del cerebro a partir de la sangre y pasaban a la materia blanca de donde eran enviados hacia los distintos conductos nerviosos.

Con el auge del experimentalismo en el siglo XVIII y los acontecimientos sociopolíticos en Europa y América, se dio un impulso a la medicina como disciplina experimental que permitió superar las explicaciones metafísicas. La enfermedad empezó a ser considerada un problema del cuerpo, explicado desde la fisiología y la fisiopatología. Sin embargo en la actualidad, aún con todo el desarrollo técnico y científico del campo de la medicina, se ha mantenido el término maligno. La malignidad en la medicina actual no hace alusión directa a lo demoníaco, sino a las enfermedades con procesos biológicos difíciles de revertir o que pone en riesgo la vida, como por ejemplo: la hipertermia maligna, el síndrome neuroléptico maligno, el síndrome maligno de la arteria cerebral media y el tumor maligno.

Igualmente en el caso del cáncer se hacen afirmaciones metafóricas que le atribuyen a las células atípicas la facultad de pensar, y de tener una intencionalidad negativa para el cuerpo. El adjetivo de agresivas, para referirse a ciertas células de algunos tumores cancerosos, hace referencia a esta cualidad emparentada subjetivamente con una visión metafísica y animista ya superada.

En la actualidad en el campo de la oncología, se define al cáncer técnicamente, como un término genérico para designar a un grupo de más de 200 enfermedades distintas, cada una de ellas con etiología múltiple, caracterizadas por hiperplasia, neoplasia y heterotipia, de comienzo unicéntrico o multicéntrico órgano-focal, con capacidad infiltrativa y metastatizante, que produce una sintomatología variable según la localización de la proliferación primitiva y de las metástasis y tiene una evolución variable en función del conjunto de características clínicas e histológicas del proceso neoplasico, de la persona y su entorno físico y social.

El diagnóstico de cáncer es un evento altamente estresante para la mayoría de las personas, por el conjunto de representaciones sociales negativas que se ha hecho de la enfermedad. Su carga perniciosa, está presente desde el origen del nombre que deriva de griego cangrejo, por la apariencia externa de los tumores infiltrantes, que asemejan al cuerpo y las patas del animal, pero también por el simbolismo del cangrejo, que los griegos relacionaban con el maligno. El simbolismo cristiano identifica el maligno con el demonio, de allí que los tumores, las células y la enfermedad lleven ese adjetivo.

El punto de partida de la psicoterapia, puede ser el consultorio del médico que comunica el diagnóstico, mediante una adecuada relación médico-paciente. Sobre la base de una escucha activa, puede evaluar tanto la cantidad como la calidad de la información a ser suministrada, en función de las necesidades y el diagnóstico específico de la persona que atiende. Es recomendable chequear que se ha entendido la información y que no hay, lagunas o distorsiones de lo comunicado. Recordemos que las distorsiones y la ausencia de información son un carburante para la generación de fantasías con relación a su enfermedad. Para el logro de este objetivo sería deseable hacer énfasis en la comunicación del diagnóstico incluyendo tres líneas centrales, dirigidas a la prevención psicológica primaria.

1.-Sustituir el uso de la expresión “tumor de células malignas” por “tumor de células atípicas”, disminuiría la carga simbólica negativa. Igualmente mejoraría buena parte del impacto emocional, que genera, alta sensación de vulnerabilidad, miedo, ansiedad y depresión, en la persona con el diagnóstico y a su entorno.
2.-Sustituir el uso de “células muy agresivas o poco agresivas” por células de división, crecimiento o movilidad rápida o lenta. Esta denominación o cualquier otra de carácter más descriptivo, elimina la idea persecutoria de una enfermedad con “voluntad o intención de dañar”.

3.-Descontaminar la idea del diagnostico de cáncer como una categoría global como “usted tiene cáncer” a “usted tiene un tumor canceroso” y dar la localización, metástasis etc. Con el fin de eliminar la idea errónea de estar tomado por el diagnóstico, es decir de estar complemente enfermo. Esta sensación puede generar la limitación del desempeño de la rutina diaria e incluso la adherencia al tratamiento.

Más allá del consultorio, se debe continuar promoviendo desde las instituciones oficiales y no gubernamentales programas para sensibilizar a la población, especialmente a los líderes políticos, deportivos, empresariales, etc. para limitar el uso del diagnóstico de cáncer para referirse a situaciones no médicas como representación de fenómenos que encierran: maldad, corrosión, deterioro o aniquilación, en expresiones infelices como por ejemplo “la corrupción administrativa es un cáncer”, “la inflación es un cáncer que termina con el salario de los ciudadanos”. Estas afirmaciones no solo enfatizan mitos y actitudes sobre el cáncer, sino que lesionan la sensibilidad de las personas con el diagnóstico.  
   
Recordemos que el desarrollo de una enfermedad no es sólo un problema técnico, profesional, teórico o de investigación. Se trata principalmente de una experiencia esencialmente humana, que posee cualidades profundamente conmovedoras, en el sentido de impactar y movilizar la sensibilidad emocional de la persona y sus seres queridos. Especialmente cuando se trata de una enfermedad como el cáncer que puede poner en riesgo la continuidad de la vida. En este sentido es vital la protección emocional de las personas y descontaminarla de los mitos y creencias negativas que pueden inducir altos niveles de sufrimiento sin base real. 


También le puede interesar en este blog:
1.-El valor de un psicólogo en la transición del cáncer
2.-El estrés crónico se relaciona con la progresión y metástasis del cáncer de mama
3.-Elementos de la psicoterapia para las personas con cáncer
4.-Consulta psicológica y psicoterapeutica presencial y a distancia